domingo, 14 de mayo de 2017

Ruta desconocida

La realidad golpea con esa furia adjudicada a los Titanes mitológicos; siento que llegamos al fondo del abismo sin darnos cuenta, enceguecidos por vendajes que envuelven los espíritus libres de la humanidad, con un solo objetivo: ser poderoso, ¿Para qué?

Este paisaje me dice mucho sobre un camino que conduce hacia al punto lleno de misterios a descubrir. Quizás la respuesta al para qué esté implícita en la naturaleza del hombre. Como especie, dejó de evolucionar retrocediendo a su estado primitivo. ¡huy! ¡qué feo!

Pero tengo esperanzas en que en algún instante se de cuenta que al crear una máquina la habrá desprovisto de lo más significativo de la existencia: la conciencia. Lo que nos hace humanos, con todos los desperfectos de fábrica, con los desgastes del tiempo, con el uso permanente de este vehículo que nos lleva por la vida sin freno porque no se puede detener. Así de simple; en el apuro nos perdemos el paisaje y por ese motivo. Les confieso que el camino que construí a pesar de lo escabroso, tiene sus vistas interesantes, no falta en su horizonte una meta, tampoco hacia los lados la belleza de la vida, aunque quedaron escombros en su vera, documenta mi gran esfuerzo por seguir adelante. ¡Lo logré!

No lo cuento como ejemplo, en esta sencillez de ver las cosas, solo muestro cómo continuar, a pesar de lo que sea, nada viene porque sí. Poseemos lo valioso que nos da la inteligencia: SABIDURÍA. Para eso es, aprendemos en los tropezones, aunque un dicho popular nos dice: "un tropezón no es caída, es ganar terreno". Pronto publicaré la historia de vida más cruenta, con un desenlace insólito. Créanme, solo depende del esfuerzo personal lograr el éxito como persona; no depende de los demás, tampoco vale "el que me den", eso hace invalidar nuestro ser. Como dijo un filósofo: " solo conoces dos cosas en la vida: el día que nacemos y cuando nos enteramos para qué".

Hasta la próxima amigos. Un gran cariño.

domingo, 7 de mayo de 2017

Un adiós inesperado.

Así, sorprendentemente estalló un final que no tuvo preparación previa, simplemente: END.
Una historia de pérdidas como tantas pero única en su dimensión dolorosa, siempre lastima y deja marcas  aunque con el tiempo se ocultan detrás de una cicatriz que se deja ver como un recordatorio de porqué sigue allí.
Escuché con toda la humanidad que poseo el relato de una voz femenina del otro lado del móvil contándome que su gran, único y enaltecido amor la abandonaba con un:  "se acabó, adiós", luego de una charla de novios muy enamorados haciendo una pequeña pausa él pronunció esas palabras y se fue.
No hubo reacción de parte de esa mujer sin palabras que decir, solo un deseo enorme deseo por despertar de una pesadilla que no buscó.

¿Cómo se sale de este laberinto? Siempre hay una salida, un camino con más preguntas que respuestas, detenerse, elaborar, continuar, un pasito a la vez. Las pérdidas por amor son sangrantes, lo sé, lo viví en las distintas clases de amor. Cada quien descubre por sí solo o con ayuda, como curar de a poco. Así fue que tendí mi mano en silencio para ayudar a dar los primeros pasitos a una mujer que por amor hoy, varios días después, piensa en no despertar más.


martes, 25 de abril de 2017

Todavía no sucede. Hoy.

En el mes de Marzo, escribí esta entrada: "Todavía no sucede..." Algo cambió sin embargo. Aunque ese algo es una minúscula parte de un todo sin rehacer o mejor dicho fundar nuevamente; la nueva aplicación que estos tiempos requiere para ser utilizadas al menos con un atisbo de sentido común y es darse cuenta definitivamente que el analfabetismo no hace un país, la cultura sí. Una sociedad como aquélla formada por inmigrantes que traían consigo sueños de una vida mejor para sí y sus descendencias, en estas tierras prodigiosas lo lograron y con ese obstinado hacer de todos los días acumularon la buena fortuna que permitieron tener su codiciado: "¡¡MI HIJO EL DOCTOR!!"

Con estos fundamentos releo estas palabras que allá al comienzo de clases escribí con una ilusión que al día de hoy se convirtiera en una realidad para contar con alegría que ya todo pasó; mas no ha sido así, al sur todo es caos, el ser humano de tierras muy frías, tienen ese desamparo que los une en una gran desesperación.  Otra vez se actualiza con el mismo contenido pero ampliado a todas las esferas del quehacer de una provincia que su realidad duele, a mí me duele, mucho, me gustaría poder tener brazos gigantes para contenerlos a todos en un abrazo interminable.

Expresé entonces:

Busco un significado que aquiete este galopar de pensamientos sin dirección. Imágenes que golpean los ojos sin piedad. Células construidas con infinito poder para un desarrollo total y enjauladas por una realidad que golpea al más insensible de los mortales; en el medio de un campo de batalla están ellos: LOS NIÑOS. Su mundo de construcción intelectual está desierto. ¿habrá alguna vez un cuento para ser escuchado?

En estos tiempos de zozobra, recordé cuando obtuve mi primer título como Profesional de la Educación, un día once de septiembre, se nos tomó juramento; explico que estudié magisterio en un Instituto piloto que sólo funcionó dos años a nivel universitario. No he dejado de perfeccionarme nunca; tengo claro el significado de las palabras, mi idioma es castellano, por tanto cuido muy bien del vocabulario para expresar exactamente lo que deseo comunicar al exterior de mi persona. Nací para dar, no tengo reparos en hacerlo, mis mejores sentimientos los vuelco en el decir de mis actos, y traigo a este escrito las palabras que figuraban al reverso, en mis tarjetas de egresada y decían:

Disculpen, esa oración a la maestra la quité porque en estos tiempos es desconocido el sentimiento de servir a los demás con el deseo de ser uno cada día mejor como persona.

Hasta la próxima amigos queridos.


domingo, 5 de febrero de 2017

Ciclos de vida

"Había una vez....". Así comenzaban aquellos cuentos que oíamos cuando niños, y en esos momentos nuestra imaginación se trasladaba a un lugar único y exclusivo en cada uno de nosotros, donde nos transformaríamos en esos seres que queríamos ser cuando nos quedábamos dormidos y éramos: golondrinas, mariposas, leones, tigres, peces, gigantes voladores espaciales y cuántos más sin descripción. Es por esto mismo que en un acto de rebeldía nacida desde lo más recóndito de mi ser que transformaré mis relatos plenos de pureza inocente a la realidad de este siglo XXI. 
Sí, me apena decir adiós a ese ciclo de mi vida que es el tesoro compuesto por piezas invaluables y son mi riqueza actual. Es lo que me hace ser poderosa en mi mundo de cristal el cual me permite ver con claridad el cotidiano deambular de esperanzas pálidas en cada momento de un día cualquiera. 
Mi estado de ánimo de hoy,  un domingo de intenso verano que con sus caprichos de niño mimado, se presentó frío y gris, no es el más indicado para expresar con objetividad algún tema en particular. 
Escucho tantas voces declamar sobre las malas actitudes de tal o cual persona, como si alguien tuviese el poder sobre los demás; pero hablo del poder:  Dominio, imperio, facultad y jurisdicción que alguien cree que tiene para mandar o ejecutar algo, como los inventados dioses de la antigüedad.
Sin embargo, la civilización no avanza, retrocede con disfraces, se ha extraviado en el trajín de la velocidad por vivir. Alguna vez expresé una inquietud: ¿Hacia dónde se fue la sonrisa en mi país? Y fue ganando territorio la tristeza, el enojo, la ira, el deseo de destruir lo que sea. Veo con pena que en general, las personas van dejando de ser personas y sumirse en la frialdad de una máquina. Ha perdido en el camino su finalidad. Aún más trágico lo fundamental para la existencia: EL AMOR.
El verdadero sentido de la vida, lo que debe protegerse siempre a pesar de los avatares de ser la criatura más conflictiva de la creación. SER HUMANO.
Es difícil, pero no imposible sobrevivir a las ambiciones personales. Observo en general, la vida en derredor, la mía se parece tanto a todas, porque en definitiva, todos tenemos un poco de cada quién y las afinidades nos unen o separan, pero olvidamos con frecuencia que poseemos la herramienta más poderosa: el pensamiento.
Aunque a pesar de pocos, la vida continúa y sé que vendrán tiempos en que la racionalidad como la conciencia volverán a reinar en cada ser individuo, entonces las máquinas serán solo eso: máquinas.
Como ven amigos, solo expreso esto que me pasa hoy, y no es un capricho de alguien que quiere ser escuchado, no, tengo la libertad bien entendida de contar solamente un estado de ánimo, tal vez en el devenir de las próximas horas, algo ocurra que el sol del alma aparezca y haga brillar mis esperanzas de ver a alguien sonreír en paz.

Hasta la próxima mis amigos.
Los quiero.


jueves, 15 de diciembre de 2016

Un paso a la vez.

Y fueron tantos los hechos que acontecieron en aquel tiempo del final de mi infancia, que un día impensado, los adultos de entonces decidieron mi destino sin hacer preguntas porque no tenía edad para hacerlas, solo era una niña en todo su significado, con pensamientos fantásticos irreales y lejos del alcance de los juicios ajenos a mi entender.

Ya había pasado navidad en Calchaquí. Tambien el año nuevo y Día de Reyes. Concluida mi primera etapa de preparación educativa, comenzaría en pocos meses, la segunda: Estudios secundarios ingresada como pupila en un colegio de monjas en otra ciudad: Vera.

Mamá se dedicaba a confeccionar el uniforme que debía usar para las clases, otro para las horas de descanso, y muy destacado el uniforme para los días de actos principales. ¡AH! tambien se usaba sombrero para esos días de gran protocolo de un color azul muy oscuro. El número asignado a mí fue el dieciséis; debía ser bordado en todas las prendas de mi pertenencia. Esa era la tarea en que personalmente colaboraba para preparar mi partida en el mes de Marzo. No hubo vacaciones ese año para mí.

Al comenzar las clases en el Instituto, perdería hasta mi nombre de pila, solo me llamarían ¡dieciséis...! debiendo responder. ¡presente!

Hoy comprendo tantas cosas que me fueron arrebatadas junto con mis años felices, siento en algunas oportunidades que deberíamos elegir en qué momento de nuestras vidas deberíamos quedarnos para siempre así como uno es, en mi caso particular, prefería esos años de juegos y risas, silencios nocturnos mirando las estrellas de un cielo de verano, aspirar profundo para llenar mi sueños del aroma a glicinas del patio principal, el bullicio del canto de los pájaros comunicándose entre ellos en un sin fin de gorjeos que no entendía, los comparaba con las risas nuestras cuando jugábamos a la "peste".

Aquéllos amiguitos compañeros de escuela y juegos, ya no están al alcance de mis ojos, existen en el recuerdo y quizás los traigo a mi presente escuchando alguna canción de entonces. A veces, hurgando entre los discos de mamá, puedo escuchar esta canción que ahora conozco y la historia de porqué fue escrita, cantada por su autor, no dejo de escucharla, me traslada a esa etapa de mi vida que jamás olvidaré.


La vida tiene estas cosas, añoro lo que fue, lo que en ella hubo y le digo adiós a los malos momentos que ya no volverán. Hoy cuento con el milagro de los recuerdos atesorados en la memoria de estos tiempos que tambien se irán a formar parte de algo que fue.

Amigos: ¡Felicidades!

sábado, 29 de octubre de 2016

Lo que el tiempo se llevó.

Hoy es tiempo de abandonar la nave de los recuerdos y dejarlos ir hacia el país de lo que fue. Nuevo siglo; las expectativas aumentan con la demografía y algunos misterios se develan. Pero hace mucho, mucho deambular de soles por los cielos, una geografía de colores se mezclaban ante el asombro de la belleza y la magia que nos presentaban descubrimientos increíbles, nos hacían sentir los más poderosos de la creación misma. La evolución, el perfeccionamiento de las tecnologías, el tenerlo casi todo al alcance de los ojos... sin embargo aun creemos en las historias románticas y con finales tristes de las historias de William Shakespeare
¿Recuerdan a Romeo y Julieta? Seguramente que sí. Entonces podrían quedarse algunos hechos actuales como recordatorios de lo que hoy somos para los futuros jóvenes que viven con tanta rapidez que no recuerdan su infancia. 

Hoy no se enfrentan familias contra otras, como en la novela, el enfrentamiento está dentro de cada uno y es tan difícil darse cuenta para muchos, y se pierden el momento justo de conocer la oportunidad de ser feliz. Porque ésta amigo, la felicidad radica aquí: en el pensamiento, donde se le da la forma que deseamos que tenga, que dure todo el tiempo que queramos, si la perdemos, no debemos titubear en buscarla, recuerden que la pista está dentro, no en el exterior y se la llevó otro.
Algún día les contaré quién fue "El señor otro". En estos momentos, mi mente se dispersa entre tantos hechos simultáneos y desagradables, que trato de ordenarlos cuidadosamente dentro del espacio que me regala el tiempo, porque pronto todo será un retrato olvidado.
Les deseo una excelente jornada.

sábado, 15 de octubre de 2016

Día de la vida.

De todos los misterios que nos rodean, hacemos de nuestro diario vivir una creación de fuerza y energías dignas de merecerlas. Eso somos, como seres vivos, con toda la concepción que tenemos sobre tabúes y rebeldías. Es mañana domingo, "El día de la madre" aquí en Argentina. Sí el día de...

El amor más grande.
Madres de todos los colores, de todas las etnias, un día en el cual todas son unificadas por serlo. Un sentimiento en común: EL AMOR. Día de homenajes, de reuniones familiares, de regalos sonrisas por doquier, de expresar veneración hacia ellas y muchos despliegues de amor y lo que no falta es justamente ¡La competencia entre los hijos! Bueno, algo así como quién quiere más a mamá y toda la historia adjunta. Es una buena ocasión para esto o aquéllo... Hay mamás de  todas las edades, las más jovencitas que parecen aún jugar con una muñeca que con un hijo, la que parece tener un nietito porque justamente lo tuvo siendo algo mayor, (para las "malas lenguas") Porque mayor para algunas chicas es tener algo así como de ... mmmmm a ver.. ¡treinta años! Ay queridas mías, si es tan hermoso dar vida a cualquier edad, claro que los papás son los que sufren un poquito cuando deben responder por los pedidos de los hijos: ¡papá dame para el regalo! Y así.
Me ponen feliz ver a las mamis paseando con sus bebés, tienen ese no sé qué, diría mi abuelo, y según lo veo, es para mí el más grande orgullo de una mujer. 
Es por ello que les rindo homenaje merecido a todas, sin excepción porque son inigualables, es un título que ejercerán por el resto de sus vidas. 
¡FELIZ DÍA MAMÁS!
Se los desea de corazón:
Yolanda.