sábado, 20 de agosto de 2016

Antes que anochezca

Lo había pensado mucho, aunque las dudas seguían instaladas en los pensamientos y no lo dejaban ver con claridad, la decisión estaba tomada, ¿Sería justo? Él lo creía así. Por tanto continuó con la redacción del resumen de ese día tan particular. Estaba seguro que su contenido traería alguna polémica, como todos sus escritos, los hechos eran noticia, aunque su fuente fuera confiable, existía la posibilidad de alguna desviación de la veracidad según se mirara desde otro costado mal intencionado; son los riesgos de la profesión sentenció para sí mismo. Comenzó con la redacción escrita volcando en los textos toda su seguridad fluida y constante que tenía para comunicar el acontecimiento acaecido esa mañana; su compañero de tareas, el fotógrafo, no se sintió muy seguro, así dudando dejó sobre el escritorio la cámara y se retiró de la oficina. Miguel de Alcántara no se distrajo un segundo, su tarea había comenzado, a medida que avanzaba, todo en su mente se proyectaba en imágenes sucesivas ordenadamente para llegar al punto final. El final... eso sería un verdadero desafío; lo tendría que confirmar personalmente y solo contaba con treinta y cinco minutos para el cierre de esa edición.

miércoles, 25 de mayo de 2016

¡FIESTA PATRIA!

Sí, hoy es fiesta patria en mi amado país. Por primera vez en más de una década se puede celebrar el mismo día que figura en el calendario. No es un día para de vacaciones, no. Ya no. Hoy siento que valió la pena que aquéllos hombres de Mayo de mil ochocientos diez, lograron imponerse ante la monarquía española e instalar nuestro primer gobierno patrio. La primera Junta. 
Desde entonces todo ha sido muy difícil, pero el camino se hizo a fuerza de sacrificios múltiples, el mayor de todos la pelea atroz contra los egos de algunos hombres que se creyeron dioses del Olimpo con poderes extraordinarios desconociendo en su totalidad la finalidad de aquéllos que decidieron concluir con alguna dominación extranjera.
Vaya para todos los argentinos que se sienten hoy tales; mi saludo de compatriota con la esperanza de agigantar los lazos al mundo para compartir no solo lo necesario, sino tambien la generosidad característica   de este pueblo en los tiempos por venir.
Argentina siempre con los brazos extendidos a todo el mundo que desee habitar su suelo bendito.


domingo, 1 de mayo de 2016

El movimiento del tiempo.

Hace apenas una hora, mantenía los pensamientos diseminados por distintas etapas de la historia de mi vida en general.
Luján nocturno en otoño.
En la quietud de esta noche de otoño muy fría, que mantiene su porfía perenne cual vencedor de todas las batallas contra los días dorados de sol, me encuentro contemplando desde el ventanal, el cielo lujanense triste y oscuro con ausencias de brillos y luna llena, que aporten un poquito de poesía a mis sueños de alma errante por el mundo de un tiempo indudablemente mejor para esta mi ciudad  sin sonidos, con un dejo de pueblo de campaña ubicado allá por la época colonial....
Es el primer día del mes de Mayo, festivo internacional. Sucede en todas partes, el descanso esperado para quienes trabajan en distintos oficios y profesiones. Pero... siempre lo hay, el más angustiante de todos quizás, el temor a perder ese empleo, o "¿Conseguiré mañana algo más?". Todo es un interrogante, un sin fin de preocupaciones gratuitas que buscan solución por todas partes. Mientras tanto la población crece, se multiplica sin cesar, el espacio ya se hace pequeño para albergar tantas almas. Está el que alimenta la vocación por el estudio, tener un título y al alcanzarlo otra vez la pregunta: ¿Ahora qué? Es un dilema eterno: consumir, consumir, consumir... la tierra está casi agotada, la esperanza tambien.
Amigos queridos, ¡No! díganle no a la desesperanza, siempre hay un nuevo amanecer, llega ese instante que lo inesperado aparece cuando no se lo espera; porque existe en la condición humana la fuerza para elevarse por sobre todas las vicisitudes y llegar ¡SÍ! Será en ése momento cuando esté preparado el destino de cada quien para sobrevivir a lo que sea. Mis propias palabras alimentan buenos deseos para todos los seres que habitamos este planeta hoy.
Recuerden las palabras finales del film: "Lo que el viento se llevó". "Despues de todo... Mañana será otro día".
Muchas gracias amigos, que tengan una muy buena jornada. De corazón:
Yolanda.


domingo, 10 de abril de 2016

La noche aquélla...

Una noche de sábado en Calchaquí, como tantas otras, los mismos movimientos de desplazamientos familiares de un lado a otro dentro de la casona paterna, no parecía presagiar la interrupción de esa costumbre inveterada que se sucedía durante ese mes de Febrero. En los tiempos de verano, las noches no se destacaban precisamente por un ruidoso concierto de transeúntes y vehículos particulares como en las grandes ciudades; Calchaquí tenía ese aroma particular de naranjos bordeando veredas, que se acentuaba cuando el rocío llegaba suave a humedecer hojas y hierbas. La ceremonia de la cena había concluido, ayudar en la limpieza de la cocina tambien y como toda rutina, mi padre nos llevaba al gran patio desprovisto de árboles y para cada uno de los chicos una reposera nos esperaba. Eso me gustaba mucho, podía contemplar el cielo oscuro con tantas estrellas que parecía fácil contarlas, se veían tan grandes, luminosas y parpadeantes. ¿Contemplaron por mucho tiempo un cielo nocturno así? Nunca supe porqué asociaba esa imagen con la música que me gustaba escuchar: clásica, sobre todo Chopin, ahora lo sé. De vez en cuando alguna luciérnaga le agregaba movimiento a la estática pantalla gigante que exhibía ante mis ojos la magnífica estampa de la creación universal. 
Todos permanecíamos en silencio para no perturbar el descanso de papá. Mamá prefería quedarse en la sala leyendo sentada en su sillón favorito. Ella tenía como objetivo ampliar sus conocimientos intelectuales, mi papá, hombre de negocios, se sumía en otra clase de pensamientos además de acrecentar responsabilidades, nos permitía acceder a otros mundos en la medida que crecíamos y nos formaba según sus convicciones y ética. Cuestión de principios decía a menudo.
Pasaba el tiempo, mis hermanitos estaban dormidos profundamente; habíamos jugado  mucho esa tarde y en realidad estábamos muy cansados. Yo continuaba con mi fantasía de transformarme en ave y volar muy alto hasta alcanzar una de las estrellas, creía que si lo hacía ¡LA TOCARÍA! Hasta podría traérmela y guardarla en mi cofre de los recuerdos (Aunque no tenía tantos) la cuidaría mucho para que no se apagara nunca además de creerla mágica y tantas ensoñaciones como estrellas veía sobre el cielo oscuro.
A medianoche todos nos fuimos a dormir, papá cargó en sus brazos a mi hermanito de seis y mamá a mi hermanita de tres añitos, mis diez me facilitaban ser independiente así que, despues de un hasta mañana a mis padres, me acosté esperando soñar que volaba...
¡Un fuerte golpe en la ventana de la calle nos despertó a todos! Parecía alguien pidiendo ayuda y nos sobresaltó, papá preguntó: ¿Quién es? le respondió un conjunto de guitarras sonando como nunca un vals. ¿QUÉ? nos quedamos todos escuchando esa música recordando el vals de los novios de algún casamiento en el pueblo. La serenata había llegado a nuestra casa, fue una experiencia muy linda, todos estuvimos por un tiempo en el mismo espacio, disfrutando de la sorpresa que nos niveló, no nos separaban las condiciones de: mayores y niños, todos fuimos en ese momento un público invisible que aplaudió en silencio a los músicos desconocidos.
Hoy sé que ejecutaron en forma impecable el vals: "El Danubio azul" de Johan Strauss.
Gracias amigos por estar leyendo este recuerdo.

domingo, 6 de marzo de 2016

Sustantivo: mujer.

Mujer, sin salida hasta el final.
Pensé mucho sobre escribir un artículo hoy: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. Por todo lo que implica serlo.  Estoy en un lugar que busqué luchando con todo para subsistir, ya les conté. He oído relatos tremendos de mujeres de toda clase social, con finales resueltos. Busqué información más completa sobre el significado de la fecha y en comentarios sobre la nota que publicó un diario referente al nacimiento de la celebración de un día dedicado a la mujer, leí conceptos que me daban mucha pena. Varones atacando mujeres, mujeres defendiendo la causa, como si nosotros los humanos hubiésemos elegido en primer término nacer, segundo el sexo; somos varones o mujeres y ya está. Esa función la determinó la naturaleza como lo hace con todos los seres vivos más allá de la especie, el mandato: impedir su extinción dejando herencias, continuidad de existencia, vegetal o animal y listo. 
Estoy apenada con las noticias diarias: Otras muertes violentas contra la mujer ejecutadas por hombres. Las luchas que deben afrontar las hembras humanas por el sólo hecho de haber nacido así, son tremendas, en algunos casos, el humano macho se encarga de arrastrarlas por los pelos como una presa cazada para su "sustento", a veces hasta comparte con otros y golpea su pecho como "King Kong" en señal de triunfo para destacarse entre los demás como un ser superior. En verdad, siento un gran cansancio ante la impotencia que genera esta ineptitud humana ante su propia civilización.  Por suerte no es todo así.
¡Ya está! ¡Hice catarsis! Ahora expreso: muchos poetas han escrito maravillas sobre ellas y demás está decir que en la actualidad el rol de la mujer es imprescindible para el desarrollo de una sociedad sin violencia, una gran parte de la misma entiende que no puede existir competencia de género, lo puede haber en cuanto al conocimiento en general, cada persona tiene sus capacidades para aplicar en determinado campo. Destaco lo de persona, me gusta más decirlo así que dividir por "hombre o mujer". Ambos son complementarios, se necesitan para completar el engranaje de la vida, uno no existe sin el otro,  esta ley es inquebrantable. Si alguien tiene dudas, que pruebe lo contrario.
Por estos breves conceptos les digo a mis amigas:
¡FELIZ DÍA MUJERES!

jueves, 3 de marzo de 2016

Los ojos del amor.

Apenas una mirada y todo un universo a disposición de la inteligencia humana desató complejos enigmas a descifrar en el transcurso de una vida.
La mirada que no se olvida.
La historia de Sara.
Después del encuentro afortunado que tuve con aquella señora en la sala de espera de la Escribanía, quedé pensando sobre los misterios que rodean una existencia donde solo sabemos dos cosas: cuando venimos al mundo y al enterarnos porqué; todo lo demás es construcción, una arquitectura pre diseñada y programada para determinado fin; la única tarea: descubrir cuál es. A la semana siguiente de la publicación, recibí un llamado, era la señora Sara quien muy emocionada me agradeció la atención de recordar esa fecha tan significativa para ella; agradecí con sorpresa y tantas preguntas se agolparon en mi mente que no pude soslayar, entonces le pregunté:
-¿Podríamos tener un encuentro de charla como aquélla mañana?
Aceptó sin dudar. Nos encontramos en una calurosa mañana de viernes en pleno centro de la ciudad. Cerca, la plaza principal nos invitaba a caminar por sus callejuelas rojas expuestas al sol, la generosidad de los árboles nos regalaban su sombra mientras las ramas  se movían según el viento norte le permitían; tantos sonidos provocado por el aletear de las golondrinas, el movimiento en las calles, gente caminando en distintas direcciones por las veredas del centro comercial nos fueron acompañando hasta encontrar un lugarcito acogedor y sentarnos. Las dos sabíamos que una historia así tenía sus detalles y la continuidad de la misma aumentaba mi curiosidad por saber más. Me contó un poco de ella, que tiene setenta y cinco años de edad, pronto será el número setenta y seis, que se retiró de la actividad hace diez y ahora sus horas las pasa "haciendo sociales" con sus antiguas amigas.
Debo decirles amigos míos, que me daba gusto compartir esos momentos con Sara, cuya compañía me hacía sentir "En casa". Un mágico lazo nos envolvió a ambas;  sus manos descansaban con mucha paz sobre su regazo, eso me animó a contar algo sobre las repercusiones de su historia, me miró con cierta nostalgia pero fue un acto fugaz. Comprendí que no le resultaba fácil regresar a su pasado, pero sus ansias de dar a conocer ciertas experiencias que como mujer le tocó en suerte vivir, la llevaban a confiar en mí, le pregunté:
-¿Cuántas personas conocen la realidad de su hijo?-
Me respondió:
-Solo tú.
Esa expresión me hizo estremecer, tan grande sería de allí en más la responsabilidad que me había transmitido en solo poco tiempo. Hablamos de variados temas, de usos y costumbres, tradiciones, culturas de distintas épocas en la sociedad, cómo fue su experiencia de vida en plena juventud. En realidad no conoció el amor, las personas se casaban para formar familias, de no hacerlo así, era "mal visto" por el resto de la comunidad. Lo más penoso para mí fue escuchar cuando me dijo con cierto dejo de melancolía:
-El mismo día de mi boda, dejé de sonreír-
Me atreví a preguntar con sorpresa:
- ¿Por qué?-
Aspiró profundamente, sus claros ojos quedaron fijos en dirección a cualquier parte; en esa posición inició un recorrido hacia aquella mañana del mes de Febrero del año 1968.
-Luego de la ceremonia por civil, que fue por la mañana, dimos un almuerzo en pleno centro de la ciudad para amigos y parientes de ambas familias. Yo había perdido a mi mamá hacía seis meses, mi ánimo no estaba para fiestas eso lo sabía mi papá que fue uno de los testigos. No estaba conforme con esa unión, mi flamante esposo al que yo apenas conocí, se sentía como un jeque árabe en plenitud. Todo transcurría normalmente, muchas personas presentes seguían tomándose fotos, llegó el momento de cortar el pastel de bodas, lo hicimos como dictaba la costumbre, hasta allí bien. En un momento dado, una pariente mía, más joven que yo, se acercó a la cabecera de la mesa principal y hablándole al oído al "Novio", le dijo algo que no oí, él dijo
-¡Sí!-
Ella se marchó presurosa del lugar, mi flamante esposo, me dijo mientras se incorporaba:
-Ya vengo-
Tambien se marchó del salón, mi papá me miró y comentó:
-¿Qué pasó?-
Le dije
-No sé-
Pasó mucho tiempo, no regresaban; en un momento dado, se acercó el dueño del local y me dijo sutilmente
-Debe abonar la factura-
Quedé estupefacta al igual que mi padre, que me miró con una seriedad que hasta hoy la recuerdo. Extraje de mi pequeño bolso, la chequera y extendí un cheque por el total del gasto, firmé, lo entregué y eso fue todo. Con ese acto se completaba la amarga sensación de abandono, fue entonces que mi sonrisa se borraría para siempre.
Todos los presentes comenzaron a irse sin hacer comentarios. Conclusión, junto a mi papá, regresé sola a mi casa. Ellos llegaron cuatro horas más tarde riendo felices."

Hice un enorme esfuerzo para contener mis emociones. Puse una de mis manos sobre las de ella y solo pude decir:
-Gracias-
Nos saludamos, cada una siguió su camino hacia la aventura de vivir las horas de ese día que no olvidaré. Mientras caminaba hacia el edificio Municipal, sentí que la plaza tenía otro aspecto, casi de color gris, no era la misma que nos recibió un par de horas antes. Tal vez nos encontremos en otra oportunidad. Es mi deseo.
¿Verdad que es muy difícil ser mujer?

sábado, 13 de febrero de 2016

Maurici, el niño de un sueño.

Encontré a Sara, una señora mayor,  en la sala de espera de una Escribanía, el jueves pasado. Nos pusimos a charlar para "acortar tiempos" y entre otras cosas, comprendí sus ganas de contar una parte primordial de su vida. Por lo que la insté a decirla a su manera, algo que agradeció mucho cuando le prometí publicarla en el día justo: o sea hoy. 13 de Febrero.
"Cuando fui muy joven, deposité en mi esposo las esperanzas nuevas de una construcción familiar
Fue ese el comienzo de mi vida real, el inicio de una tragedia tras otra. Desde el mismo día de mi boda la realidad golpeó mi frágil credulidad e inocencia de niña mujer, una historia que en otra ocasión contaré. Al poco tiempo, se anuncia un integrante a nuestro comienzo de familia, un hijo que sería la alegría de muchos, ese manto de cielo cubriendo los sueños más osados que puedan imaginar. Pero nadie me había dicho que mi fragilidad física no me permitiría desarrollar un embarazo, a los pocos meses se desata un evento que obligan a médicos intervenir con urgencia. La vida de ambos estaban en riesgo y la pregunta más dolorosa: "¿A quién salvamos de ser posible?" .Naturalmente no había posibilidad para ninguno. Cosa extraña, nos salvamos los dos, y fuimos felices por un corto período de tiempo. Seis meses más tarde, mi bebé presentó anomalías en su respiración y en menos de lo que dura este relato, dejó de respirar. No entraré en detalles, sí te cuento que la medicina hizo lo que pudo pero no fue clara cuando nos explicaron que:  ¡NUNCA MÁS OTRO HIJO!
Sin embargo, mis brazos vacíos no me conformaban. Así que fui en busca de otro hijo arriesgando todo para volcar mi amor de madre más allá de la conciencia, más allá de toda lógica porque no creía en los abandonos; fue así que  asoma a mi vida "Maurici", ya tenía nombre antes de ser una realidad. El mismo día que el doctor lo confirmara, ordenó mi internación para proteger ese embarazo contra todo riesgo. Se anunció un día del mes de Agosto de ese mismo año, Apenas había transcurrido mes y medio de la pérdida de Claudio, nuestro primer hijo. Llegué a una clínica privada, allí me quedé, sola, con esos sueños y una historia interrumpida, porque comenzaron a transcurrir los días, los meses y continuaba en esa cama recibiendo tratamiento intensivo para "prevenir" cualquier atisbo de fracaso. Mi esposo no me visitaba, se había alejado casi por completo de mí, la familia tampoco, mis amigos ya no estaban. Era invierno cuando llegué a esa habitación con una ventana que daba  a la calle empedrada de la ciudad, muy cerca de la terminal de ómnibus. Mi hijo debía nacer al año siguiente más o menos para el mes de Abril o Mayo, según los cálculos. Pasé sola el día de la madre, navidad, año nuevo, fechas importantes, sola y en silencio, la mirada puesta en la esperanza nunca perdida.
Claro, era Febrero, carnaval; aquella noche del día doce, siendo casi las diez,  permanecía despierta con una tenue luz del velador sobre una mesita de luz, cubierta por un vidrio, debajo del cual había puesto una pequeña foto de mi hijo perdido; escucho el ruido de un motor de automóvil que se detuvo frente a la ventana y descendió de él ¡Mi esposo! No puedo contar la sorpresa que me causó, se aferró a los barrotes de la reja y tranquilamente me preguntó:
-¿Cómo estás?-
-Te veo bien-
No pronuncié palabra, porque tal era el desparpajo de esa persona que de a poco se iba transformando en un desconocido, que me dejó sin palabras que decir. Desde dentro del vehículo, voces femeninas le reclamaban,
-¡Vamos! que se nos hace tarde!-
Entonces me dijo:
-Me voy al club, como es carnaval actúan los "Wawancó"- ¡Chau!-
Eso fue todo. Día doce de febrero, hora 22:30, en mi gran soledad, solo atiné a decir una oración.
Al día siguiente, una enfermera que tomó su turno a las seis de la mañana, ingresó a la habitación, no le gustó mi aspecto y fue rápidamente a llamar al doctor, llegó presuroso, me revisó y preguntó
- ¿Qué sientes?-
solo respondí:
-Me duele todo.
Ese día, todo un equipo médico se enfrentaría otra vez al dilema: hay que salvar a la madre. No hay posibilidad de salvar al niño, apenas lleva seis meses de embarazo. Yo dejaba hacer sin decir nada, solo me encomendé a Dios y dejé que pasara lo que debía ser. ¿sabes? me dice:
-Hubo una cesárea urgente y nació mi Mauricito. Tenía buen peso, eso lo salvó."

Me alegró el final de la historia, porque en definitiva, hoy es el cumpleaños de ese niño que luchó hasta el final para sobrevivir, gracias a la entereza de su madre que soportó ocho meses de reposo absoluto en una cama de clínica, hasta tuvo que aprender a caminar nuevamente, sola pero con unas tremendas ganas de vivir.
Maurici: Yolanda te desea un ¡Feliz cumpleaños!