jueves, 22 de junio de 2017

Inolvidable experiencia.

Pocas son las horas en que el sol regala tibieza a estos lugares donde el señor invierno se instaló porque es su obligación como rey del tiempo hacerlo. El frío es intenso y cada quien lo batalla a su manera. Mi pelea es intensiva porque según palabras médicas, es el "peor enemigo" para mi corazoncito que late y late a veces apresurado como ahora saliendo de su ritmo habitual y debo tranquilizarlo despacito. ¡NO! no es el tema que está de moda, por si acaso...

Hoy está así. Me gusta.
Y tengo este impulso de contar historias propias o ajenas.  ¿Una propia? quizás algo simple como aquella vez que fui a cubrir un cargo como maestra suplente a una escuela bastante complicada por la agresividad reinante. Claro que a mí eso "No me llegaba", es decir, lo de menos.

El aviso llegó un viernes por la mañana cuando ni siquiera tenía planchado mi guardapolvo blanco, muy blanco e impecable, mamá se ocupaba de los detalles, fue emocionante, era mi segunda presentación como maestra de grado. Un enorme orgullo ostentar ese título obtenido en la mejor facultad del país. No era uno más, era EL TÍTULO, siempre le agradezco a mis padres el esfuerzo que hicieron para darme la mejor herramienta para construir mi vida.

La nota decía: presentarse el lunes para el turno tarde a la escuela Nº tal, la dirección, etc. Los cargos se otorgaban por puntaje obtenido en concurso público, mi posición era óptima por lo que accedería a uno seguro durante el año, no siempre en la misma escuela, o en varias según las vacantes existentes.

¡Llegó el Lunes! Madrugué con cierto nerviosismo, o tal vez fuera una emoción particular que me envolvía al saber que sería responsable por algunos días de alumnos del último año de la primaria.

El grupo asignado era un séptimo año, la mayoría adolescentes con todo lo que a esa edad implica el desarrollo de una buena preparación intelectual.

 No olvido las palabras de la directora cuando me dio la mano con un suspiro contenido pensando: "pobre... la que le espera". Me aconsejó: haz lo que puedas, cierra la puerta y deja transcurrir los minutos hasta que toque el timbre para salir al recreo. No te preocupes por nada son grandes y difíciles, basta que no molesten a los demás cursos. ¡Buena suerte!

¿Eso era todo? Quedé contemplando el panorama mientras me saludaban mis compañeras. El patio grande del establecimiento parecía sacudirse con tanto correteo y gritos mezclados entre agudos y graves y qué sé yo cuánto instrumento vocal desafinado suelto por el aire giraba como un tornado en cámara lenta... ¡OH! perdón, los recuerdos a veces confunden un poco.

El timbre sonó muy fuerte y todos corrieron literalmente a sus aulas, las puertas de las mismas eran de dos hojas, de madera con vidrios repartidos; las que indicaban el que me correspondía no los tenían, estaban cubiertos por cartones. Cuando todos ingresaron lo hice y cerré las puertas detrás de mí. Entonces acudí a mi instinto y actué.

Luego les sigo contando sobre esta aventura tan significativa que jamás olvidaré.

Gracias amigos por la paciencia.

miércoles, 14 de junio de 2017

Regresando en otoño.

  
Un símbolo. 
Estoy en los umbrales de mi vida, he llegado a la puerta de salida y sin embargo sé que aun tengo mucho que recorrer y hacer; el desafío es saber qué es esa acción, encontrar el modo de construir otro sendero a la par o quizás... como una flor en su proceso de ser mucho más que eso. Confieso que solo puedo reflexionar sobre mi presencia en este planeta, pero sí observo todo el tiempo las batallas que libran los demás por subsistir en cualquier medio sin caer derrotado por sus propios miedos. Los demás son mi manual de instrucción, ejemplos a seguir o no. Es mi búsqueda personal, ser mejor en mi campo. Humilde transmisora de pequeños conocimientos que regalo a mi paso si así puedo ayudar a otros seres como yo buscadores  de aquel punto de partida: "para qué " estoy aquí.
Me gusta la música, y con ella viajo por todos los tiempos y los lugares más recónditos que no sé si existen o solo son productos de mis fantasías que conservo de aquellos años de niña feliz en mi mundo de cuentos donde todo era perfecto, armoniosamente perfecto. Coincido con quienes piensan que la vida es hermosa, claro que lo es, con este pensamiento me alejo un poquito de la realidad. Qué bueno es poder evadirla solo con PENSAR.

Les digo amigos disfruten de su vida, deténganse a contemplar su paisaje, nadie  más lo tiene.

Un abrazo.

domingo, 14 de mayo de 2017

Ruta desconocida

La realidad golpea con esa furia adjudicada a los Titanes mitológicos; siento que llegamos al fondo del abismo sin darnos cuenta, enceguecidos por vendajes que envuelven los espíritus libres de la humanidad, con un solo objetivo: ser poderoso, ¿Para qué?

Este paisaje me dice mucho sobre un camino que conduce hacia al punto lleno de misterios a descubrir. Quizás la respuesta al para qué esté implícita en la naturaleza del hombre. Como especie, dejó de evolucionar retrocediendo a su estado primitivo. ¡huy! ¡qué feo!

Pero tengo esperanzas en que en algún instante se de cuenta que al crear una máquina la habrá desprovisto de lo más significativo de la existencia: la conciencia. Lo que nos hace humanos, con todos los desperfectos de fábrica, con los desgastes del tiempo, con el uso permanente de este vehículo que nos lleva por la vida sin freno porque no se puede detener. Así de simple; en el apuro nos perdemos el paisaje y por ese motivo. Les confieso que el camino que construí a pesar de lo escabroso, tiene sus vistas interesantes, no falta en su horizonte una meta, tampoco hacia los lados la belleza de la vida, aunque quedaron escombros en su vera, documenta mi gran esfuerzo por seguir adelante. ¡Lo logré!

No lo cuento como ejemplo, en esta sencillez de ver las cosas, solo muestro cómo continuar, a pesar de lo que sea, nada viene porque sí. Poseemos lo valioso que nos da la inteligencia: SABIDURÍA. Para eso es, aprendemos en los tropezones, aunque un dicho popular nos dice: "un tropezón no es caída, es ganar terreno". Pronto publicaré la historia de vida más cruenta, con un desenlace insólito. Créanme, solo depende del esfuerzo personal lograr el éxito como persona; no depende de los demás, tampoco vale "el que me den", eso hace invalidar nuestro ser. Como dijo un filósofo: " solo conoces dos cosas en la vida: el día que nacemos y cuando nos enteramos para qué".

Hasta la próxima amigos. Un gran cariño.

domingo, 7 de mayo de 2017

Un adiós inesperado.

Así, sorprendentemente estalló un final que no tuvo preparación previa, simplemente: END.
Una historia de pérdidas como tantas pero única en su dimensión dolorosa, siempre lastima y deja marcas  aunque con el tiempo se ocultan detrás de una cicatriz que se deja ver como un recordatorio de porqué sigue allí.
Escuché con toda la humanidad que poseo el relato de una voz femenina del otro lado del móvil contándome que su gran, único y enaltecido amor la abandonaba con un:  "se acabó, adiós", luego de una charla de novios muy enamorados haciendo una pequeña pausa él pronunció esas palabras y se fue.
No hubo reacción de parte de esa mujer sin palabras que decir, solo un deseo enorme deseo por despertar de una pesadilla que no buscó.

¿Cómo se sale de este laberinto? Siempre hay una salida, un camino con más preguntas que respuestas, detenerse, elaborar, continuar, un pasito a la vez. Las pérdidas por amor son sangrantes, lo sé, lo viví en las distintas clases de amor. Cada quien descubre por sí solo o con ayuda, como curar de a poco. Así fue que tendí mi mano en silencio para ayudar a dar los primeros pasitos a una mujer que por amor hoy, varios días después, piensa en no despertar más.


martes, 25 de abril de 2017

Todavía no sucede. Hoy.

En el mes de Marzo, escribí esta entrada: "Todavía no sucede..." Algo cambió sin embargo. Aunque ese algo es una minúscula parte de un todo sin rehacer o mejor dicho fundar nuevamente; la nueva aplicación que estos tiempos requiere para ser utilizadas al menos con un atisbo de sentido común y es darse cuenta definitivamente que el analfabetismo no hace un país, la cultura sí. Una sociedad como aquélla formada por inmigrantes que traían consigo sueños de una vida mejor para sí y sus descendencias, en estas tierras prodigiosas lo lograron y con ese obstinado hacer de todos los días acumularon la buena fortuna que permitieron tener su codiciado: "¡¡MI HIJO EL DOCTOR!!"

Con estos fundamentos releo estas palabras que allá al comienzo de clases escribí con una ilusión que al día de hoy se convirtiera en una realidad para contar con alegría que ya todo pasó; mas no ha sido así, al sur todo es caos, el ser humano de tierras muy frías, tienen ese desamparo que los une en una gran desesperación.  Otra vez se actualiza con el mismo contenido pero ampliado a todas las esferas del quehacer de una provincia que su realidad duele, a mí me duele, mucho, me gustaría poder tener brazos gigantes para contenerlos a todos en un abrazo interminable.

Expresé entonces:

Busco un significado que aquiete este galopar de pensamientos sin dirección. Imágenes que golpean los ojos sin piedad. Células construidas con infinito poder para un desarrollo total y enjauladas por una realidad que golpea al más insensible de los mortales; en el medio de un campo de batalla están ellos: LOS NIÑOS. Su mundo de construcción intelectual está desierto. ¿habrá alguna vez un cuento para ser escuchado?

En estos tiempos de zozobra, recordé cuando obtuve mi primer título como Profesional de la Educación, un día once de septiembre, se nos tomó juramento; explico que estudié magisterio en un Instituto piloto que sólo funcionó dos años a nivel universitario. No he dejado de perfeccionarme nunca; tengo claro el significado de las palabras, mi idioma es castellano, por tanto cuido muy bien del vocabulario para expresar exactamente lo que deseo comunicar al exterior de mi persona. Nací para dar, no tengo reparos en hacerlo, mis mejores sentimientos los vuelco en el decir de mis actos, y traigo a este escrito las palabras que figuraban al reverso, en mis tarjetas de egresada y decían:

Disculpen, esa oración a la maestra la quité porque en estos tiempos es desconocido el sentimiento de servir a los demás con el deseo de ser uno cada día mejor como persona.

Hasta la próxima amigos queridos.


domingo, 5 de febrero de 2017

Ciclos de vida

"Había una vez....". Así comenzaban aquellos cuentos que oíamos cuando niños, y en esos momentos nuestra imaginación se trasladaba a un lugar único y exclusivo en cada uno de nosotros, donde nos transformaríamos en esos seres que queríamos ser cuando nos quedábamos dormidos y éramos: golondrinas, mariposas, leones, tigres, peces, gigantes voladores espaciales y cuántos más sin descripción. Es por esto mismo que en un acto de rebeldía nacida desde lo más recóndito de mi ser que transformaré mis relatos plenos de pureza inocente a la realidad de este siglo XXI. 
Sí, me apena decir adiós a ese ciclo de mi vida que es el tesoro compuesto por piezas invaluables y son mi riqueza actual. Es lo que me hace ser poderosa en mi mundo de cristal el cual me permite ver con claridad el cotidiano deambular de esperanzas pálidas en cada momento de un día cualquiera. 
Mi estado de ánimo de hoy,  un domingo de intenso verano que con sus caprichos de niño mimado, se presentó frío y gris, no es el más indicado para expresar con objetividad algún tema en particular. 
Escucho tantas voces declamar sobre las malas actitudes de tal o cual persona, como si alguien tuviese el poder sobre los demás; pero hablo del poder:  Dominio, imperio, facultad y jurisdicción que alguien cree que tiene para mandar o ejecutar algo, como los inventados dioses de la antigüedad.
Sin embargo, la civilización no avanza, retrocede con disfraces, se ha extraviado en el trajín de la velocidad por vivir. Alguna vez expresé una inquietud: ¿Hacia dónde se fue la sonrisa en mi país? Y fue ganando territorio la tristeza, el enojo, la ira, el deseo de destruir lo que sea. Veo con pena que en general, las personas van dejando de ser personas y sumirse en la frialdad de una máquina. Ha perdido en el camino su finalidad. Aún más trágico lo fundamental para la existencia: EL AMOR.
El verdadero sentido de la vida, lo que debe protegerse siempre a pesar de los avatares de ser la criatura más conflictiva de la creación. SER HUMANO.
Es difícil, pero no imposible sobrevivir a las ambiciones personales. Observo en general, la vida en derredor, la mía se parece tanto a todas, porque en definitiva, todos tenemos un poco de cada quién y las afinidades nos unen o separan, pero olvidamos con frecuencia que poseemos la herramienta más poderosa: el pensamiento.
Aunque a pesar de pocos, la vida continúa y sé que vendrán tiempos en que la racionalidad como la conciencia volverán a reinar en cada ser individuo, entonces las máquinas serán solo eso: máquinas.
Como ven amigos, solo expreso esto que me pasa hoy, y no es un capricho de alguien que quiere ser escuchado, no, tengo la libertad bien entendida de contar solamente un estado de ánimo, tal vez en el devenir de las próximas horas, algo ocurra que el sol del alma aparezca y haga brillar mis esperanzas de ver a alguien sonreír en paz.

Hasta la próxima mis amigos.
Los quiero.


jueves, 15 de diciembre de 2016

Un paso a la vez.

Y fueron tantos los hechos que acontecieron en aquel tiempo del final de mi infancia, que un día impensado, los adultos de entonces decidieron mi destino sin hacer preguntas porque no tenía edad para hacerlas, solo era una niña en todo su significado, con pensamientos fantásticos irreales y lejos del alcance de los juicios ajenos a mi entender.

Ya había pasado navidad en Calchaquí. Tambien el año nuevo y Día de Reyes. Concluida mi primera etapa de preparación educativa, comenzaría en pocos meses, la segunda: Estudios secundarios ingresada como pupila en un colegio de monjas en otra ciudad: Vera.

Mamá se dedicaba a confeccionar el uniforme que debía usar para las clases, otro para las horas de descanso, y muy destacado el uniforme para los días de actos principales. ¡AH! tambien se usaba sombrero para esos días de gran protocolo de un color azul muy oscuro. El número asignado a mí fue el dieciséis; debía ser bordado en todas las prendas de mi pertenencia. Esa era la tarea en que personalmente colaboraba para preparar mi partida en el mes de Marzo. No hubo vacaciones ese año para mí.

Al comenzar las clases en el Instituto, perdería hasta mi nombre de pila, solo me llamarían ¡dieciséis...! debiendo responder. ¡presente!

Hoy comprendo tantas cosas que me fueron arrebatadas junto con mis años felices, siento en algunas oportunidades que deberíamos elegir en qué momento de nuestras vidas deberíamos quedarnos para siempre así como uno es, en mi caso particular, prefería esos años de juegos y risas, silencios nocturnos mirando las estrellas de un cielo de verano, aspirar profundo para llenar mi sueños del aroma a glicinas del patio principal, el bullicio del canto de los pájaros comunicándose entre ellos en un sin fin de gorjeos que no entendía, los comparaba con las risas nuestras cuando jugábamos a la "peste".

Aquéllos amiguitos compañeros de escuela y juegos, ya no están al alcance de mis ojos, existen en el recuerdo y quizás los traigo a mi presente escuchando alguna canción de entonces. A veces, hurgando entre los discos de mamá, puedo escuchar esta canción que ahora conozco y la historia de porqué fue escrita, cantada por su autor, no dejo de escucharla, me traslada a esa etapa de mi vida que jamás olvidaré.


La vida tiene estas cosas, añoro lo que fue, lo que en ella hubo y le digo adiós a los malos momentos que ya no volverán. Hoy cuento con el milagro de los recuerdos atesorados en la memoria de estos tiempos que tambien se irán a formar parte de algo que fue.

Amigos: ¡Felicidades!

Inolvidable experiencia.

Pocas son las horas en que el sol regala tibieza a estos lugares donde el señor invierno se instaló porque es su obligación como rey del ti...